EL ARCO IRIS DE CATALUÑA TRAS LA CONSULTA

Detrás de cada papeleta o de cada persona que se queda en casa, hay una razón de peso que muchas veces no se escucha por el ruido mediático que hacen los políticos

Hoy es el día de la resaca post consulta en Cataluña en el que los políticos continúan tirándose los trastos a la cabeza como si este domingo no hubiese sucedido nada. Por un lado, el Gobierno español celebra que dos tercios de la población no participara en un “simulacro de consulta” y avisa al Ejecutivo catalán que no sacará ningún rédito político. Mientras, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, pretende negociar un referéndum definitivo con Madrid, al tiempo que Esquerra  Republicana de Catalunya reclama elecciones constituyentes para formar un Gobierno de transición que lidere el camino hacia la independencia. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, exige por su parte a Rajoy que ponga en marcha una reforma constitucional como respuesta a la movilización de los catalanes.  Los ‘populares’, a su vez, exigen a Mas que abandone el proceso soberanista y creen que el Tribunal Constitucional debería haber suspendido la consulta.

Lo cierto es que este intercambio de declaraciones poco aportan de nuevo, si bien el debate en la calle es mucho más enriquecedor demostrando que en Cataluña hay un arco iris de opiniones, poniendo de manifiesto que existe una total convivencia y respeto entre las personas que apuestan por la independencia y aquéllas que quieren seguir formando parte de España. Todas ellas tienen nombre y apellidos y un motivo muy razonado para haber acudido o no a votar y por haber optado por una u otra respuesta.

En total, acudieron a las urnas, con el 100% escrutado, un total de 2.305.290 personas, de las cuales 1.861.753 votaron que sí a las dos preguntas:¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado? Y en caso afirmativo, ¿Quiere que este Estado sea independiente? 

Una de ellas fue Montserrat Trullén, de 68 años, quien se declara independentista de toda la vida y que siente una “emoción enorme” tras el resultado de la consulta. “Cataluña siempre ha sido de izquierdas y ha querido estar fuera de España, pero ha costado mucho”, asegura, al tiempo que lamenta que la actitud del Gobierno español “da la sensación de que nos odian a morir”. Pese a que desconoce si llegará a ver algún día la independencia, su esperanza está en que sus cuatro hijos y sus siete nietos puedan vivir en una Cataluña fuera de España. Se muestra optimista, pues, con la consulta, dado que, a su juicio, servirá para que se consiga un referéndum definitivo.

Para Trullén, existe un “miedo” en el resto de España ante la posibilidad de que se queden sin Cataluña, porque es la Comunidad que más aporta al Estado”. Además, augura que el País Vasco “irá detrás”, por lo que España se quedaría como un “país tercermundista”. Critica que el Gobierno de Rajoy supone una “dictadura disfrazada, que siempre nos niega todo” y espera que, tras la consulta, “al menos no nos tengan tanto por tontos”. Por otro lado, sostiene que Mas no debe convocar elecciones, sino acabar la legislatura y perseguir el referéndum definitivo.

ERA UNA CONSULTA “PARA LOS INDEPENDENTISTAS”

En el otro extremo se encuentra Silvia Ciprés, de 30 años y enfermera de profesión, que es una de las 3 millones de personas que decidió no votar, tras llegar a la conclusión de que el resultado de la consulta “no iba a servir para cambiar nada” y de que todo “era una cosa para los independentistas”. Así, cree que el resultado con una amplia mayoría de los votantes a favor de la independencia (el 80,76% de los que participaron) estaba claro, ya que “la gente que estaba en contra “no iba a ir a votar”. En este sentido, estima que si la consulta hubiese tenido validez legal hubiera acudido mucha más gente, mientras que ahora no ha participado “ni la mitad de los catalanes”.

Ciprés aboga por que Cataluña continúe formando parte de España, dado que “no han dado ningún motivo claro para convencerme de que la independencia vaya a ser mejor para la gente, ya que no nos han dicho que vayamos a cobrar más, ni que las pensiones vayan a mejorar o que los peajes de las autopistas desaparezcan”.

“La riqueza de España es que seamos distintos y haya varias culturas y no por eso tenemos que separarnos”, destaca, a la vez que entiende que muchos catalanes se sientan “mal” porque el Gobierno español “no está haciendo nada” para encontrar una solución, como un Estado Federal, pero “sin tener que separarnos”.

No obstante, cree que sería una “buena idea” convocar una consulta legal en Cataluña y también en el resto de España, teniendo esta última “menos peso”, dado que la independencia o no “nos incumbe más a los catalanes”. Para ello, considera que “no estaría mal” reformar la Constitución para que se pueda llevar a cabo un referéndum con todas las garantías.

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

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Jordi Echevarría, de 45 años e ingeniero en Telecomunicaciones, va más allá y apuesta por una declaración unilateral de independencia, tras criticar que el Gobierno español “no entiende nada de lo que está pasando aquí al seguir con una actitud más propia de épocas anteriores”. Reconoce que históricamente no era independentista, si bien se ha ido haciendo con el tiempo al ver la “polarización muy fuerte” que ha habido en los últimos 15 años entre España y Cataluña en la que ha percibido “casi una sensación de odio” hacia el pueblo catalán con una “humillación y un insulto permanente”.

Como ejemplo de ello, ha puesto el hecho de que el Tribunal Constitucional haya decretado dos prohibiciones del proceso de votación, al tiempo que la Fiscalía “ha intentado cerrar los colegios electorales”, pese a lo cual ha habido una participación “bastante alta”.

Para Echevarría, ahora se abren tres escenarios: el primero es el que le gustaría a él y que supone “cortar ya”  con España; el segundo es el que “debería pasar” y es que el Gobierno español entendiera que hay que tomar decisiones políticas y hacer las cosas de otra manera; y el tercero es “el más probable” y consiste en que la Generalitat intente llegar a acuerdos con el Ejecutivo de Rajoy, algo que, a su juicio, “no fructificará y habrá elecciones plebiscitarias”.

Por otro lado, avisa de que en caso de independizarse, Cataluña pasará una primera época “complicada” desde un punto de vista económico, si bien “estará mejor a largo plazo”. Mientras, señala que algunas Comunidades deberán “espabilar”, teniendo en cuenta que en caso de salirse de España, se eliminará la parte solidaria que Cataluña aporta al Estado de las Autonomías.

“ANTES A TODO EL MUNDO LE PARECÍA BIEN  ESTAR EN ESPAÑA”

Una postura bien diferente mantiene Marta Comas, de 23 años y auxiliar farmacéutica, quien aún no ha podido ir a votar, si bien irá en los próximos días (tiene de plazo hasta 25 de este mes) para sumarse a los 104.772 ciudadanos que han votado que no a la primera pregunta.  Sin embargo, augura que la consulta “no sirve para nada”, más allá de para saber lo que piensa la gente. Afirma que no se quería resignar a que solo hubiese votos a favor de la independencia. Hija de emigrantes andaluces a Cataluña, Comas se siente catalana y española y cree que muchas personas se han posicionado a favor de la escisión por la crisis y porque es “fácil echarle la culpa de la misma a España”. Como prueba de ello, recuerda que “hace siete años, a la manifestación del 11 de Septiembre iban 7.000 personas y ahora van millones”. Por eso, reconoce que no entiende que antes, cuando la situación económica era buena “a todo el mundo le parecía bien  formar parte de España y ahora ya no”.

Comas también critica a quienes apuntan a la corrupción que hay en España para defender la independencia,  ya que, según recuerda, “en Cataluña también nos roban los de dentro y nos callamos, por lo que todos meten mano donde pueden”. “Estoy segura que mucha gente que quiere la independencia también metería mano”, remarca, al tiempo que censura a quienes prefieren que les roben los de casa que los de fuera.

Ejemplo de la convivencia que reina en Cataluña, reconoce que su pareja está a favor de la independencia, mientras que subraya que siempre le han tratado bien en el resto de España y nunca ha tenido ningún problema por ser catalana.

La joven aboga por que se celebre una consulta legal , porque “todo el mundo tiene derecho a opinar”, si bien ya vaticina que el resultado sería muy diferente, teniendo en cuenta que mucha gente que está en contra de la independencia no fue este domingo a votar. Por ello, augura que no cree que verá a Cataluña fuera de España, aunque le parecerá bien si es lo que la mayoría quiere. Finalmente, reprueba que existe “mucha presión” contra la gente que no apoya la independencia y como ejemplo de ello asegura que cuando discute con sus amigos y expresa su oposición a separarse de España, “todo el mundo me recrimina mi opinión, cuando yo también tendré mis motivos”.

“CUANDO UNO NO TRATA BIEN AL OTRO, ES NORMAL QUE LE ABANDONE”

Carlota Collazos, de 33 años y de profesión enfermera, afirma sentirse catalana y no española, debido a la tradición catalanista de su familia, razón por la cual votó que sí a la independencia. La relación entre Cataluña y España es, a su juicio, como un matrimonio en el que “cuando uno no trata bien al otro, es normal que le abandone”. “Como el Gobierno español no nos trata como nos merecemos, pues nos vamos y para eso no hace falta que vote toda España, sino que somos nosotros los que no estamos a gusto y que cada Comunidad decida su futuro”, sostiene.

Collazos recuerda que sus abuelos vivieron una represión “muy grande” durante el franquismo, mientras que sus padres, por miedo a utilizar el catalán, “se escribieron las cartas de amor en castellano”. Cree que solo por esos años de dictadura, Cataluña se merece intentar ser un país nuevo. Por otro lado, niega que haya odio contra nadie, “tal como intenta hacer ver el Gobierno español”, con el que se siente “desengañada, tras habernos defraudado, tanto cuando era de izquierdas, como de derechas”.

Así, censura que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no respetó el Estatut de Autonomía de Catalunya, pese a que dijo que apoyaría el texto que votasen los catalanes. Por ello, dice que siempre ha sido independentista, pero que ahora lo es más para que “no nos tomen el pelo, ya que no entienden que tenemos una identidad y sentimientos con nuestro pueblo”. Eso no significa, precisa, que no quiera a los españoles o a la cultura española, sino que “respeta” mucho a España, pero “no me gusta lo que el Gobierno hace con mi país”.

Pero para lograr la independencia, considera que se tendría que hacer un referéndum “bien hecho”, tal como sucede en países civilizados, en el que todo el pueblo catalán “acataría con mucha tranquilidad” el resultado, incluso en caso de que la mayoría quisiera seguir formando parte de España. Sin embargo, añade que “ya que no nos dejan, se tendrán que convocar elecciones en las que los partidos independentistas van a salir ganando”.

Collazos tacha de “muy pobre” el argumento que esgrimen los contrarios a la independencia, que advierten de que fuera de España y de la Unión Europea, Cataluña se empobrecería. “Ya lo estamos pasando mal en España, que está endeudada hasta arriba y no creo que estuviésemos peor que ahora, mientras que tampoco me preocupa salir de Europa, porque no sirve para nada, ya que la UE ni es una unión, ni progresista, ni de izquierdas”, asevera.

“ME SIENTO TANTO CATALANA, COMO ESPAÑOLA”

Sin embargo, esta opinión no la comparte Patricia, de 22 años y estudiante de Magisterio, quien votó no a que Cataluña se pueda constituir como Estado al estimar que la economía “se iría a pique, debido a que las empresas se marcharían por el cambio de moneda”. Al mismo tiempo, advierte de que “se están tapando muchas cosas, como la salida de la UE” y recuerda que en Cataluña hay mucha gente que tiene a su familia en otras Comunidades Autónomas, por lo que se pregunta irónicamente “si tendríamos que pedir un visado para ir al resto de España”.

Patricia afirma que toda su familia es de Cataluña y recalca que ella se siente “tanto catalana, como española”, si bien lamenta la visión que, a su juicio, se tiene de que si no eres independentista ni te manifiestas el 11 de septiembre “eres un facha”. Quiere dejar claro que ella no vota al PP y afirma que si hubiesen explicado con claridad lo que supondría la independencia, quizá su postura pudiera cambiar. “No creo que ahora les corra prisa por independizarnos porque hace diez años no se hablaba nada de esto y si es por la crisis, hay que recordar que la hay en todo el mundo y en cuanto a la corrupción la hay aquí, en Madrid y en todas partes”, sostiene.

Asimismo, reconoce que se ha llevado un “chasco” al ver el mayoritario apoyo a la independencia durante la consulta, ya que ella pensaba que habría más gente que votaría que no como ella, algo que, a su juicio, hubiese sucedido en una votación “formal” en la que la gente hubiera pensado más en cuáles son las consecuencias de separarse de España. Preguntada sobre si cree que tiene que tener alguna consecuencia la consulta, afirma que a ella le gustaría que quedase “en nada”, porque defiende el no a la independencia. Por ello, considera que no se debe convocar ningún referéndum, dado que “el pueblo ya ha hablado y ha salido una mayoría que sí, aunque el Gobierno central no lo va a dejar”.

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“LA INDEPENDENCIA EN TRES O CUATRO MESES”

Más optimista respecto a la independencia es Anna Ferri, de 51 años y técnica de Educación, quien vaticina que “en tres o cuatro meses” habrá una declaración unilateral de independencia, para lo cual, a su entender, no son necesarias unas elecciones plebiscitarias, teniendo en cuenta que “ya hay una mayoría independentista en el Parlament catalán”. Ferri, que forma parte de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), impulsora del proceso, incide en que Cataluña es “una nación”, que tiene una lengua propia. Tras indicar que “hace 300 años fuimos invadidos”, considera que fuera de España, “podríamos hacer las cosas de otra manera, que es la que nos gusta a nosotros, ya que necesitamos autogestionar nuestra vida”.

“Nunca me he sentido española, sino catalana”, resalta, al tiempo que asevera que la consulta ha demostrado que una mayoría de ciudadanos está a favor de la independencia, por lo que ahora “está en manos de los políticos”. Para Ferri, una posibilidad es que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, llegue a un acuerdo con el Gobierno español y otra es que se empiecen a dar pasos para convocar  unos comicios plebiscitarios, de cara a la declaración unilateral de independencia.

“MAYOR AUTONOMÍA Y PACTO FISCAL”

Eva Molina, de 30 años y de profesión enfermera, fue una de las 232.182 personas que votó sí a la primera pregunta y no a la segunda, porque, según argumenta, cree que Cataluña debe tener una mayor autonomía, así como un pacto fiscal con el Estado, a semejanza del que tiene el País Vasco. Sin embargo, está en contra de la independencia, teniendo en cuenta que “son más las cosas que me unen a España que las que no me unen”.

Hija de un granadino, opina que últimamente ha habido un resurgimiento del independentismo, a causa de la crisis, debido a que “a una gran parte de la ciudadanía le han vendido que podremos agarrar a los perros con correas de chorizos de lo bien que irá la economía y que las listas de espera disminuirán”. “Hace 30 años que la Generalitat tiene las competencias de sanidad y no ha acabado con las listas de espera”, recuerda.

Además, cree que Rajoy “ha multiplicado el independentismo más que nunca”, debido al incremento del paro, algo que, a su juicio, Mas y Esquerra “lo han sabido aprovechar muy bien vendiendo la moto” de que Cataluña contará con muchos más recursos económicos fuera de España.

“Con independencia del resultado del domingo, se tenía que haber hecho un referéndum como Dios manda, tal como piden millones de personas, aunque parece que da miedo que la gente vaya a las urnas a votar”, lamenta Molina, quien cree que quizá de esta manera se sabría que hay más personas en contra de la independencia “y acabaríamos con esta discusión”.

En caso de que saliera un sí masivo, reconoce que ella se quedaría a vivir en Cataluña, pese a no ser independentista. Por otro lado, apunta que tampoco es un buen argumento decir que en España hay corrupción, ya que en Cataluña, “durante 30 años algunos políticos se han llevado el 3 por ciento de comisión de las obras públicas”. Así, califica de “doble indignación” el hecho de que Jordi Pujol “se haya llenado la boca de independencia al tiempo que se llenaba los bolsillos también”.

“LAS POLÍTICAS DEL PP HAN AYUDADO AL INDEPENDENTISMO”

Jordi Lleras, de 54 años y pedagogo tiene claro que “las políticas del PP han ayudado mucho al independentismo”, si bien él reconoce que siempre ha defendido la separación de Cataluña.  Pese a que se muestra pesimista sobre un futuro referéndum, salvo que haya una presión internacional, cree que es más probable que haya una declaración unilateral de independencia, una vez se celebren las elecciones plebiscitarias “en tres o cuatro meses”.

En ese momento, apunta que ya no tendría validez la legalidad española, tal como sucedió con la separación de los países bálticos de la Unión Soviética y, por tanto, el Gobierno español ya no tendría la posibilidad de suspender la autonomía. En tal caso, reconoce que Cataluña tendría problemas de liquidez y habría momentos de crisis, “pero es lo que hay”.

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“SE DEBE LLEGAR A UN ACUERDO”

Berta Álvarez, de 22 años y estudiante de Administración y Dirección de Empresas votó que sí a que Cataluña se constituya como un Estado y no a que sea independiente, dado que ella se siente española y catalana. Cree que Cataluña debería tener más autonomía en determinadas cuestiones, con un sistema fiscal similar al de Navarra.

Señala que los políticos deben tomar decisiones “justas” para todos, aunque considera que si sigue el PP gobernando en España “no va a cambiar nada”, porque es un partido “muy cerrado en lo suyo y no está abierto a nuevas opciones”. Por ello, Álvarez subraya que lo primero tendría que ser “llegar a un acuerdo, que mejore la situación” entre Cataluña y España o que se convoquen elecciones, pero “lo primero es intentar salir del bache”.

Por otra parte, ha criticado que nadie ha explicado qué sucedería en caso de independencia, teniendo en cuenta que “no está claro que nos quedemos en la UE o con el euro, al tiempo que muchos países no invertirían por la deuda, mientras que pedir préstamos sería muy caro”. Finalmente, asume que le gustaría que se convocara una consulta legal para que se tomara “en serio”, teniendo en cuenta que la de este domingo “no ha servido para nada”.

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