Los “Brokers” del amor en India

La India no es un país fácil para el amor de pareja, pese a la pasión desenfrenada que se desata en las famosas películas de Bollywood. Así, el 90 por ciento de los matrimonios es concertado, mientras que Cupido sólo es responsable de un 10 por ciento de las bodas que se celebran en este gran país de 1.200 millones de habitantes. Da igual la clase y la religión, porque los matrimonios concertados se producen en las familias hinduístas, musulmanas y cristianas, ya que los chicos y las chicas deben pertenecer a la misma casta y profesar la misma religión. Pobre de aquél y, sobre todo, de aquélla que haga caso a su corazón y opte por casarse con la persona de la que se ha enamorado. En la cultura occidental, es inconcebible vivir el resto de nuestras vidas con alguien a quien no amamos, pero aquí no hay opción, se espera que a lo largo de los años surja el amor en la pareja concertada y, si no, no pasa absolutamente nada.

En cuanto los padres tienen una hija, sólo piensan en aglutinar la dote suficiente para que cuando crezca, puedan casarla con un chico de su misma casta. En India está permitido que ese chico sea un primo o un tío de la joven, a poder ser de edad similar, aunque en ocasiones, la chica puede ser menor de edad y su futuro marido doblarla incluso en años.

El procedimiento es fácil. Los padres de ella eligen un futuro marido y hablan con los padres de él para ver si están de acuerdo con el matrimonio informándoles detalladamente de cuál será la dote que pagarán para que la boda sea una realidad, que en función de la casta, puede ser en forma de animales, como vacas, o de joyas, como oro y plata. Si los padres de él y los de ella llegan a un acuerdo, ya hay poco margen para los contrayentes. Se conocerán un día rodeados de los padres de ambos y ahí podrán intercambiar unas pocas palabras antes de que se organice todo y sus padres marquen su destino para siempre. A veces, los jóvenes se conocían de antes, pero en muchos casos jamás se habían visto las caras.

Los padres de la joven investigarán bien quién será el futuro marido de su hija. No quieren casarla con un cualquiera, por lo que se convertirán en auténticos detectives. Acudirán al barrio de su futuro yerno y de incógnito irán hablando con unos y con otros para ver si cumple el perfil para su hija comprobando si es trabajador, si es buena persona, si no es un bebedor…. En caso de cumplir sus expectativas, sólo tienen que hablar con sus futuros consuegros, acordar la dote y todo estará hecho.

MEDIADOR MATRIMONIAL

A veces, los padres no tienen tiempo para este ingente trabajo, que requiere varios meses, así que optan por contratar lo que se conoce en India como “Broker” o mediador matrimonial. Miles de personas se dedican en este país a hacer el trabajo de los padres, es decir, a buscar entre varios candidatos o candidatas a la pareja ideal. Son auténticas empresas de “amor”. En las grandes ciudades, los “Brokers” cuentan con grandes oficinas con conocidísimas páginas web, como www.shaadi.com o www.matrimonialsindia.com y una cartera de clientes infinita, mientras que en los pequeños pueblos, el “Broker” es el típico casamentero de toda la vida, una persona en la que todos confían y que se dedica a buscar a la pareja ideal para un chico o una chica, siempre y cuando los padres de uno de ellos soliciten sus servicios, a cambio de una suma de dinero.

De esta manera, los padres se desentienden de buscar una pareja y lo dejan todo en manos de profesionales, que se encargarán de concertar un matrimonio entre dos jóvenes que jamás se han visto la cara. Para ello, los “Brokers” cuentan con fichas o información de aquellos jóvenes en edad de merecer, que han recurrido a sus servicios, de forma que los padres de ellos o de ellas (este servicio es usado indistintamente) confían en una tercera persona para poder casar a sus hijos.

La ficha es bien completa: Edad, casta, religión, altura, estudios y, en el caso de ellos, especifica incluso la dote que solicitan, que, en ocasiones, suele ir desde una bicicleta a un coche, es decir, que los padres de la chica que elijan casarla con él, le deberán pagar con un vehículo para que pueda haber un acuerdo. Una vez que los padres acepten, al igual que sucede con el método tradicional, habrá un breve encuentro entre los contrayentes, quienes con un poco de suerte se podrán ver casi a escondidas en alguna ocasión más hasta que se produzca la boda.

La boda suele durar hasta tres días y la cifra de invitados puede oscilar entre los 100 de los enlaces que se celebran en los pueblos, hasta los 600 en los matrimonios de clases media y los 2.000 de las clases pudientes. Todos los gastos de la ceremonia corren a cargo de los padres de la novia, que llegan casi hasta arruinarse o endeudarse de por vida para poder casar a sus hijas.

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LA ESPOSA VIVIRÁ EN CASA DE SUS SUEGROS

Una vez casados, la joven abandona el hogar de sus padres y se va a vivir a casa de los suegros, donde, por desgracia, suelen sufrir a corto o medio plazo maltrato ya sea por su propio marido o por parte de los padres de él que la maltratan hasta conseguir que los padres de ella aumenten la dote convirtiéndose su vida en un auténtico infierno del que a veces, no ven otra salida que el suicidio.

Tampoco suelen ir mejor los matrimonios por amor. Para empezar, los padres no entienden que su hija se haya enamorado y desee casarse con un hombre, que, además, en ocasiones, no pertenece ni a su misma casta, ni a su misma religión, condición sine qua non para los matrimonios concertados. En estos casos, ya puede haber amor, porque a los jóvenes sólo les quedará este clavo ardiendo para agarrarse a la vida, teniendo en cuenta que lo más probable es que los padres de ambos rechacen este enlace y los expulsen de casa. En salvadas ocasiones es aceptado este amor por ambas familias. Pocas opciones tienen entonces, dado que se quedan sin apoyo económico de por vida y dejan de contar con el respeto de sus padres, por lo que optan por emigrar a otra ciudad, lejos de las miradas odiosas de sus familias y de los vecinos, que no entienden que estén juntos por amor.

En caso de separación o de problemas entre ambos, no contarán con el apoyo de sus familias, de manera que se encontrarán completamente solos, si bien los divorcios en la India son residuales, ya que superan débilmente el 1 por ciento del total de matrimonios. Cuando surgen problemas en los matrimonios concertados, los consuegros tratan de arreglarlos y, si no es posible, se acuerda una separación, de modo que la hija puede regresar a casa de sus padres y salir del infierno en el que se ha convertido su convivencia con un hombre y con una familia que ella nunca eligió. Raras veces se da este escenario, porque para ellas es muy difícil dejar a su marido, que hará todo lo que esté en su mano para mantenerla a su lado, llegando incluso a atacarla con ácido o a matarla.

EL ASTRÓLOGO SUELE TENER LA ÚLTIMA PALABRA

En ocasiones, los padres no aceptan ni por lo más remoto que se produzca un matrimonio por amor, por lo que impiden por todos los medios que ambos jóvenes se puedan ver, lo que suele acabar en tragedia, ya que a veces, los afectados no ven otra salida que quitarse la vida antes que tener que casarse con alguien a quien no aman. Por su parte, los padres, antes de dar el visto bueno a que su hija se case con un hombre elegido por ellos, recurren a un astrólogo, profesión en alza, teniendo en cuenta que la India es el país con la mayor cantidad de astrólogos del mundo. El astrólogo fija la fecha de la boda más propicia, para que el matrimonio tenga futuro, si bien si augura que la mujer tendrá problemas con su futuro marido, los padres no lo dudan ni un instante y anulan la ceremonia.

En la India, el amor entre una pareja apenas es perceptible, dado que no se ve a chicos y chicas abrazados, ni besándose, ni en actitud cariñosa. Se intuye que son pareja, porque van juntos por la calle, pero sin ni siquiera tocarse. Lo más cerca que se puede ver a un hombre y a una mujer es en una moto o en una bici, conducida por él, mientras que ella va de paquete, aunque sin abrazarle. Sólo en contadas ocasiones y en lugares apartados de miradas, se puede observar a alguna pareja cogida de la mano o con el brazo de ella sobre el hombro de él o viceversa.

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LA HOMOSEXUALIDAD ES ILEGAL EN INDIA

Es obvio que todo lo comentado anteriormente se refiere únicamente a las parejas heterosexuales, dado que en la India, cualquier acto homosexual es ilegal y está castigado con hasta 10 años de cárcel en el Código Penal de este país, aunque apenas se ha aplicado.

No obstante, hubo un intento de despenalizar la homosexualidad, después de que en el 2009, la Corte Suprema de Nueva Delhi derogara la sección 377 del citado Código Penal, que data del año 1860, al estimar que las relaciones homosexuales entre dos adultos no eran ilegales si éstas eran consentidas.

Sin embargo, todo quedó en agua de borrajas, después de que la Corte Suprema de la India revertiera en diciembre de 2013 el fallo de la Corte Suprema de Nueva Delhi, de manera que hoy por hoy, la homosexualidad continúa siendo ilegal , al igual que sucede en otros 77 países del mundo, en cinco de los cuales está penada con la pena de muerte (Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen).

 

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